Para prever la periodicidad de las mareas se tiene en cuenta, en primer lugar que, como la Tierra da una vuelta completa al día, cuando una zona de la misma se encuentra lo más próxima posible a la Luna, experimenta una pleamar y al cabo de 12 horas ese mismo lugar se encuentra en el punto opuesto (media vuelta del planeta) que corresponde aproximadamente al máximo alejamiento de la Luna, por lo que experimenta de nuevo otra pleamar. El efecto resultante es que en una zona determinada, se registran cada día dos mareas altas y dos mareas bajas. Estas mareas se retrasan unos 50 minutos respecto de la hora a la que se produjeron el día anterior, puesto que la Luna no está quieta sino que da vueltas alrededor de la Tierra. Describe una órbita completa en torno a nuestro planeta cada 27'3 días, de forma que, aunque en un solo día el desplazamiento no es muy grande, la Luna no se encuentra en el mismo punto que estaba 24 h antes.
En las figuras adjuntas se representa, adoptando algunas estrellas lejanas como referencia, las posiciones de la Tierra y la Luna que en dos días consecutivos. Entre uno y otro, la Tierra ha dado una vuelta completa alrededor del eje N-S y la Luna ha avanzado un poco en su órbita. En consecuencia, en el lugar marcado como P la pleamar tarda un tiempo extra en producirse de un día al siguiente (el empleado en dar alcance a la Luna y encontrarse de nuevo a la distancia más próxima de la misma).